Día Internacional del Crochet

¡Hola, arácnidos! Al parecer hoy es el Día Internacional del Ganchillo y aunque no me queda muy claro cómo ni por qué, lo cierto es que no me quejaré por darle su merecido reconocimiento a esta actividad que tantas alegrías (y frustraciones) nos trae a más de uno.

Por eso he decidido celebrar haciendo un post diferente a los usuales (útiles) para plasmar algunas de mis experiencias con el crochet y que no importa si recién empiezas a crochetear o eres ganchillero con experiencia, seguramente sabrás a qué me refiero.

  • Sabes que existe el amor a primera vista

Lo sabes perfectamente porque has visto esos colores, has sentido ese tacto suave, ¡y ahora estás pensando qué hacer con él! Todos los que se han enamorado a primera vista de un hilo de seda, algodón, alpaca o sin importar cuál, lo entendemos.

  • Te duele un poquito cuando te preguntan si estás haciendo punto

Para quienes tenemos preferencia por el crochet es usual darnos cuenta de lo poco reconocida que es esta labor en comparación con otras más populares como el punto. Lo bueno es poder explicarle a la gente qué ese ganchito que llevamos en la mano y que también podemos hacer cosas bonitas.

  • Tienes una reserva de lanas inacabable

Tu stash de lanas sigue creciendo a pesar de tus promesas de año nuevo y de que cada vez que compras un ovillo nuevo juras y perjuras que será la última vez.

  • Te duermes y te despiertas pensando en ese patrón

Se te ha metido un proyecto en la cabeza y si no lo has empezado estás fantaseando sobre qué material utilizarás y cómo va a quedar, si ya lo has empezado, entonces estás fantaseando sobre cuánto falta para terminar o quizá pensando sobre cómo descifrar algo que no entiendes en el patrón.

  • Sabes perfectamente lo que es la atención plena

Si ya pasaste la fase inicial y ya has dominado la mecánica de la labor, entonces seguro que te has encontrado completamente perdido en lo que estás haciendo con tus manos, ese momento en el que no piensas en el futuro ni en el pasado y en que tus ideas pasan por tu mente sin quedarse demasiado tiempo.

  • Te has vuelto erudita de las lanas

Ahora resulta que sabes que la alpaca no da alergia a diferencia de la lana, o qué hilos son mejores para épocas calurosas, también sabes cuál es el porcentaje perfecto de cada material para un mismo hilo o qué propiedades mostrará una prenda dependiendo de sus porcentajes. Y lo sabemos, estás pensando en aprender a hilar a mano tus propios ovillos.

  • Has tenido ese momento “¡Eureka!”

Después de momentos de frustración donde nada te cuadra y no sabes por qué, te vas a tomar un té, vuelves, y de repente todo está claro. ¡Eureka!

  • Se te ha curado el perfeccionismo

Cuando empezaste querías que te saliera todo perfecto, pero lo más probable es que para no volverte loca hayas aprendido a ser más flexible y ahora te piensas mejor el desarmar todo el proyecto por un errorcillo en la vuelta 1, ahora eres una experto en apaños (o empanadas, como dirían en mi pueblo) y ya hasta se te olvida de vez en cuando.

  • Descubriste a las malas por qué es importante hacer una muestra

Este momento llega para todos si algún día deciden hacer prendas, solo puedes evitarlo si te dedicas a hacer alfombras y cestas. Ese momento en que ese proyecto que hiciste con tanto amor y dedicación te quedó inmensamente grande o no te entraba ni en el dedo meñique y leíste por primera vez ese párrafo al principio de cada patrón que se decía “muestra”.

  • Aprendiste a pedir ayuda

Al menos en mi caso, cuando la frustración podía más que yo, he tenido a mi profesora de crochet que me obliga a respirar profundo y mirar el problema desde otra perspectiva, e increíblemente resolver una situación que no parecía tener salida. Es importante conseguir ayuda cuando no podemos más y no rendirnos, sin importar si buscamos en Google o en San YouTube para que nos ayuden a resolver.

  • El ganchillo es para abuelitas

Ya sea porque eres hombre o quizá por eres más joven de lo que esperas, ¡o hasta porque no eres un aburrido! Parece mentira lo cargado de estereotipos que puede estar algo como realizar crochet. Si eres de la nueva ola DIY segurísimo que más de una persona te ha insinuado que tejer es para abuelitas y ni siquiera me imagino lo que viven los hombres ganchilleros.

  • Nunca es suficiente

Una vez empiezas ya no hay quien te pare, con tantos puntos diferentes y novedosos que existen y tantas técnicas, ¡las quiero hacer todas!

 

En fin, que habría mil cosas que decir pero en esto resumo este año de ganchillo para mí = ), ¿y tú qué cuentas?

¡Nos vemos el siguiente Día del Crochet!

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